Entorno

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Rodeados de acacias, robles, pinos, almendros y olivos y de toda la fauna autóctona del Vallés Oriental, la paz solo es alterada por el interminable piar de las aves que van y vienen en constante romería por el olivar.

Los días transcurren marcados por la gracia de las estaciones y del fruto que, cada una de ellas, nos regala la tierra. Aquí no hay calor cuando el frío llega salvo por la lumbre del hogar. Ni el frío nos apacigua en los cálidos días estivales sino fuera gracias a los gruesos muros de piedra o la sombra de  alguna de las milenarias encinas.

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El mundo rural conserva todavía su auténtico y genuino ritmo marcado por el devenir de las estaciones.  En nuestro alocado estilo de vida, incluso aquí en plena naturaleza, de vez en cuando es bueno parar y escuchar el silencio natural, esa sonora energía de la naturaleza que casi se huele, se toca y se oye, en cada  rincón.

OleoExperiencias, experiencias rurales con encanto.

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